Mostrando entradas con la etiqueta lágrimas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lágrimas. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de noviembre de 2016

Adriana + Rubén

Para la entrada de hoy tenemos que remontarnos al caluroso mes de julio. Sí, la boda que os enseño hoy se celebró hace más tiempo del que estoy acostumbrada, pero por varios motivos no he podido hacer el post: hasta hoy. Así que nos transportamos a los 40 grados de mínima que hace en Sevilla en verano para disfrutar del recuerdo de este enlace. 






Rubén contactó conmigo una semana antes del evento. Sí, una semana solamente. Tenían ciertas dudas sobre la asistencia del amigo que les iba a hacer el reportaje así que, antes de quedarse sin instantáneas de su día, decidieron buscar una segunda opción, por si acaso. Pues tras varias llamadas y un encuentro en su casa acordamos que Sonríe Buttercup! también estaría presente. En unas horas intenté empaparme de todo ese amor que se transmite cuando hablas con unos novios que están a un paso del altar, cuando recuerdan esa primera vez en la que saltaron chispas solo con una mirada, cuando sonríen ante las dificultades ya superadas y cuando se emocionan hablando el uno del otro. Estaban nerviosos, sí. 




La ceremonia se oficiaba en el Salón de Plenos de Mairena del Aljarafe y estuvieron súper arropados por sus 30 invitados. No hacía falta nadie más: una boda íntima, pero de verdad, todos ilusionados, todos felices por estar ahí (a pesar del calor). Les dedicaron unas palabras preciosas, escritas desde el corazón, con sus mejores deseos. Rubén era un mar de lágrimas, Adriana más contenida e igualmente feliz de estar, por fin, ahí.







No hacen falta grandes iglesias, ni jardines decorados con flores, ni cientos de invitados para que una boda sea inolvidable y realmente bonita. Dos personas que se aman desde lo más profundo, no necesitamos nada más. Y así, temblando, intercambiaron unas alianzas llenas de significado.






Después, claro que sí, fueron a celebrarlo. Ellos ya tienen sus fotos y un álbum para recordar su día. Pero esto no acaba aquí: este sábado volvemos a vernos para una sesión postboda en un lugar precioso ¡y estoy deseando! 
Gracias por elegirme, por abrir vuestro corazón con tanta naturalidad y por darme la oportunidad de descubrir, una vez más, las mil formas de amar que tiene la vida.










jueves, 27 de octubre de 2016

El Nacimiento de Noa (Parte III)

¡Hola a todos! Ya tengo lista la tercera parte de esta historia maravillosa. Tercera y última, este gran proyecto culmina con esta entrada y con la entrega de todo el material a los padres de Noa. Afortunadamente, nos quedan los recuerdos y las fotos que 
miro una y otra vez. Siempre será el primer bebé al que fotografié llegando a este mundo... ¿Habrá más?

Si no habéis visto las otras entradas aquí las tenéis: 
Parte I y Parte II.

 Noa ya estaba con nosotros, tras dos o tres segundos empezó a llorar, tímidamente primero, más fuerte después.  Todavía faltaba una sorpresa más, tras 9 meses guardando el secreto alguien preguntó: ¿Qué es, niño o niña? ¿Noah o Noa? 
Decidieron no saber el sexo del bebé hasta que naciera.
 Carmen quería comprobarlo ella misma... ¡Es una niña!


Ya todo había pasado y podían sentirse muy orgullosos. Un parto totalmente natural, con sus momentos de concentración, sus momentos de dolor extremo,
 también de calma, sus momentos de risas... como la vida. 




E igual que la vida son estas fotografías, reales, por supuesto tan espontáneas como que evidentemente ni tienen el mejor encuadre, ni la mejor perspectiva, ni llevan juegos de enfoque, ni siquiera un "espera que haga la foto". Por eso mismo alguna me perdí. Casi no llevan edición, solo un procesado sencillo, no quise aportar nada más, tampoco necesitan nada más. El momento lo dice todo... Para mí lo importante era no molestar, saber estar e intentar pasar desapercibida. Es, además, lo que más me gusta de esto: poder fotografiar a personas en un momento importante 
y feliz para ellos sin que presten atención a la cámara. 




Tras dejar un tiempo a Noa en el pecho de su mamá, era el momento de cortar el cordón umbilical. El padre, con ayuda del matrón, fue el encargado de hacerlo, bajo la atenta mirada de la hermana mayor. No se separó de ella en ningún momento, estoy segura de que nunca lo hará ya.




Nuevamente el color en algunas de las fotografías me pareció fundamental respetarlo, y es que pocas veces podemos ser testigos de esta piel, de la piel de un verdadero recién nacido, intacta, que se ha ido formando durante 9 meses, que entra en contacto con su mamá, 
que huele, que nada tiene que ver con el recién nacido que será dentro de unas horas.




Solo faltaba la placenta y una vez fuera todo eran sonrisas, se respiraba felicidad y nos acercábamos al mediodía. Cuando se encontró con fuerzas, la mamá se levantó para irse a la habitación. Y ahí volví a envidiarla muchísimo, podía irse a su dormitorio, en su cama, donde seguro que pudo descansar con tranquilidad, junto a su niña pegadita, sus otros niños cerca (y con el pecho disponible también para el pequeño Leo), en su casa, sin visitas, sin compañeros de habitación, sin interrupciones cuando pudo conciliar el sueño, con su baño... ¡Una delicia!



He intentado alargar al máximo la edición de las fotos... ¡Y eso que es una necesidad para mí ponerme a ello cuanto antes y hasta que no termino no paro! Pero lo he disfrutado tanto... He recordado, he sentido a través de ellas, he llorado y sonreído sintiéndome afortunada de tener entre mis manos algo así (entre mis manos y en mis recuerdos, para siempre). 



Y Noa me regaló una última mirada ¿O quizás la primera? 
Aquí acaba la maravillosa historia de su nacimiento, no ha podido tener mejor primer capítulo, 
le queda tanto y tan bonito por escribir...




De vuelta a mi casa me sentía eufórica, con ganas de compartir una experiencia tan alucinante. 
Y aquí estamos, publicando la última parte ya.

Gracias, de nuevo, a todos por todas las palabras bonitas que he leído, por compartir el enlace al blog y por los Me Gusta en la página de Sonríe Buttercup! del Facebook (Podéis darle aquí)

Por supuesto, gracias, a quienes me han facilitado que yo pudiera estar disponible 24 horas al día durante 5 semanas. Renunciando a planes y, cómo no, aguantando mis nervios. 

Y todo mi agradecimiento, una vez más, a estas personas tan generosas de las que he aprendido mucho. Primero por confiar en mí, por abrirme las puertas de su casa, hacerme partícipe de su sueño en el que, además, me hicieron sentir súper cómoda. Y gracias por hacerlo público para que todos podamos emocionarnos una y otra vez.



domingo, 23 de octubre de 2016

El nacimiento de Noa (Parte II)

Gracias,
gracias de corazón por todas las opiniones bonitas sobre la
primera parte del nacimiento de Noa. Ahora toca seguir con su historia, pero siento una gran responsabilidad responsabilidad 
(si cabe), sabiendo que la va a leer tanta gente. Vamos allá:

*Os aconsejo primero releer la anterior entrada (AQUÍ) y continuar ahora.


Los que vivimos ese momento lo recordamos casi como un sueño, 
pero fue completamente real, además tenemos a Noa que llora, sonríe, come, demanda amor y lo devuelve multiplicado por mil para atestiguarlo. ¡Y por supuesto las fotos! Aunque todo esto pueda parecer un cuento, no lo es, pero sería una historia preciosa para leer antes de irse a dormir ¿verdad? Y como en toda historia el tiempo, para situarnos, es un elemento importante así que
 os cuento que el reloj marcaba las 10 y cuarto, aunque en realidad no sé si estaba bien en hora, pero ya estaba muy muy cerca el desenlace, que en realidad no es desenlace, 
que es el principio de otra historia todavía más bonita. 




 Rodeamos a Carmen, que no encontraba un lugar donde sentirse cómoda (si es que puede darse en ese momento una sensación así), cada uno en su sitio, expectantes, respirando con ella, tratando de empujar al mismo tiempo como si eso pudiese aliviar su sufrimiento. El matrón comprobaba que todo iba como tenía que ir y las doulas la ayudaban a mantener la calma, a concentrar toda su energía. Gracias a un espejo podía ver como, cada vez que empujaba, su cuerpo respondía y sentía cada vez más cerca el momento de poder abrazar a su bebé. Mecía su cuerpo con cada contracción, intentando aliviarse. Buscaba apoyo en su marido, que la sujetaba con todas sus fuerzas, tanto con su cuerpo como con su mente, esa conexión en la que no se habla, confianza en la grandiosidad del otro, incluso admiración... Amor con mayúscula en definitiva. ¡Todo! En esos minutos que pasan volando, porque Noa ya está lista para nacer. 




Casi 10 meses de embarazo, 42 semanas y 3 días es el tiempo que ha necesitado para prepararse. Y es ahora, en este justo momento, ni antes, ni después. Es ahora cuando, gracias a una mujer exhausta, poderosa y muy muy feliz, saca su cabecita a este mundo que tantas cosas bonitas le ha preparado. Empezando por ese primer aliento que toma acompañada por su familia, en su casa, junto a un sofá donde mucha gente la había visualizado naciendo, y allí tenía que ser. El inmenso dolor desaparece y deja lugar a la emoción más pura y más intensa. 
Noa no tendrá que preguntarle a sus padres por dónde nacen los niños, 
podrá verlo ella misma y espero que le encante cuando sea mayor, pero esas fotos
 obviamente tenemos que reservarlas solamente para ellos. 
Una vez más: el cuerpo humano es alucinante. El cuerpo de la mujer en este caso. Aunque parezca imposible no lo es: sale su cabecita, poco a poco, despacito, redonda, llena de pelo y perfecta. Preparada para crecer, para albergar millones de pensamientos, para sentir, para disfrutar, también para padecer, para atesorar recuerdos, lista para aprender cada día, 
de cada día.



Y sin darme cuenta, unos segundo después, su cuerpo ya estaba fuera, la piel parecía que ardía. Un cuerpo delicado, frágil, pidiendo un abrazo que no tardó ni un segundo en recibir de sus padres. Muchos sabemos lo que se siente, que no se puede describir porque te falta el aire y el corazón lo mismo se desboca que se detiene. Ya nada, nada, vuelve a ser como antes. 
Y, si quiero terminar de escribir esta entrada alguna vez, no puedo seguir recordando porque casi ni me salen las palabras ya. El mayor truco de magia de la historia jamás visto. En esa casa, gracias a Noa, nos llenamos todos un poquito más de vida. Entonces no sabes si reír o llorar, 
y haces todo al mismo tiempo.




Esto se está terminando y no quiero, así que me guardo su carita preciosa y esos ojitos abiertos mirándolo todo para la tercera parte, que no tardará.