jueves, 21 de septiembre de 2017

Iván y Cristina, nueve de septiembre

¡Aquí estamos de nuevo!
Septiembre llegó por fin con nuevos eventos en los que soñar, con los que aprender y disfrutar. Para hoy os traigo un enlace "de última hora". Encargos con los que te sorprenden dos o tres semanas antes pero que vives con la misma ilusión y entrega. Este es el caso de la boda de Iván y Cristina: se comprometieron en marzo y ¿para qué iban a esperar mas? Fijaron la fecha para este mismo septiembre. Con calma buscaron el sitio perfecto y tras disfrutar de las vacaciones de verano fue el turno de encontrar al fotógrafo perfecto. Así que con muy poquito tiempo nos citamos, nos conocimos, me contaron su historia de amor, sus planes y los preparativos de la boda. Querían contar conmigo para dejar constancia de su gran día con imágenes en el recuerdo y yo quería contar con ellos para una nueva y emocionante aventura. Cada boda, cada pareja, cada familia es un nuevo reto único y apasionante. 

Ceremonia y celebración serían en el mismo sitio, en La Alquería de Santa Eufemia, en Tomares y me encantaba la idea. Ya había ido antes como invitada y estaba deseando tener la oportunidad de fotografiar una hacienda tan bonita y con tantísimas posibilidades. 





9 de septiembre del 2017. Sonaba Mark Knopfler. Pasaban unos minutos de las 8 de la tarde y llegó Iván. Elegante y único, acompañado por una madrina espectacular: su hermana, y abrumado por tanta gente conocida, impaciente por verlos. ¿Quién me va a prestar atención a mí? Evidentemente se equivocaba... 









Tras una breve espera, que se hizo eterna, volvió a sonar la música para recibir a Cristina. Su sonrisa emocionaba, estaba feliz. Con mucha complicidad, de la mano de su hermana, la otra madrina, recorrió los últimos pasos que la separaban de un nerviosísimo Iván.

"Darling don't be afraid I have loved you
For a thousand years
I'll love you for a thousand more"




Su amiga Eva recordó cómo había sido su historia de amor cuando hace 5 años se conocieron, se unieron a través de la ceremonia de la arena, intercambiaron los anillos y pronunciaron un tímido "Sí, quiero". También quisieron agradecer a todos los que estaban allí, con ellos, por ellos y por su amor.
















Y, por fin, fuera nervios, a respirar, a bailar, a disfrutar de "Su gran noche" bajo una lluvia de pétalos rojos, acompañados de aplausos, vítores y deseos sinceros de una felicidad infinita.






Cuando contactaron con Sonríe Buttercup! hablamos de realizar un pequeño reportaje con los novios tras la ceremonia. Afortunadamente acordamos posponerlo para otro día, con más calma, con más luz, con más intimidad. Esa noche les apetecía compartir cada minuto con sus invitados, relajarse y disfrutar. Así que lo dejamos aquí y en la próxima entrada os enseñaré una buena muestra del reportaje postboda de Iván y Cristina. 

¡Gracias por confiar en mí!


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viernes, 14 de julio de 2017

Sesión en familia, por recordar

¡¡¡HOLA!!! ¿Qué tal va el verano? Por Sevilla es muy complicado ser persona, hace demasiado calor pero no se puede estar todo el día encerrados en casa... 
Los niños de vacaciones y se agotan las ideas y los planes accesibles. 
Precisamente uno de estos planes es lo que os quería enseñar hoy. 

Llevaba tiempo con muchísimas ganas de hacer un reportaje en una localización, pero nunca salía el momento adecuado. Así que hace unas semanas preparé a la familia 
y me los llevé para hacerles unas fotos. 


Aunque pueda parecer lo contrario, conocer tan tan tan bien a tus modelos tiene bastantes cosas negativas... Pero empecemos por las positivas. Es imposible negar que les tengo cogidas las medidas a mis hijos, a mi marido también, son mis modelos favoritos y les he puesto delante de la cámara muchas muchísimas veces. Eso ayuda, sabes sus puntos fuertes y débiles y por supuesto actúan con total naturalidad ya que es mamá la que hace las fotos. Pero son niños, niños muy inquietos, niños que lo mismo ríen que lloran (y no queremos que salgan llorando en las fotos ¿no? al menos no en todas), niños que se despeinan, se desvisten y se cansan. La parte mala, la parte agotadora, es que a pesar del interés y la ayuda de papá, tengo que encargarme también de gestionar todo esto, al mismo tiempo en el que intento hacer una foto, y todo a la velocidad a la que se pone el sol. Porque, el atardecer es un momento perfecto para la fotografía, 
pero cuando te quieres dar cuenta se ha hecho de noche. 




Así que tras la sesión de fotos terminamos agotados pero felices por el bonito recuerdo en imágenes y por el buen rato que hemos pasado. Esa es la clave: que la sesión de fotos sea un juego para los niños. Aunque sea algo pensado y preparado, aunque no sea una escena común (nos gustan las excursiones al campo sí, pero normalmente ni vamos con el trípode, ni tan bien vestidos, ni creo que nos parásemos a un lado de una carretera a jugar), lo convierto una aventura para los niños, un plan diferente (que en nuestro caso repetimos cada cierto tiempo jejeje ¡que crecen muy rápido y cambian demasiado entre una sesión y otra!!!) 
y así, mientras juegan, hago fotos. 



La mayor se presta muy bien ya, está acostumbrada y no le queda otra... Pero creo que igualmente disfruta participando, eligiendo su ropa, proponiendo, luego vemos el resultado juntas además y opina cuando las edito. Con ella es más fácil, ya os digo que siempre que "tenga un buen día", pues si se tuerce tampoco hay manera. El otro día tuvimos suerte y le gustó el sitio, a pesar de los bichos y de que el suelo pinchaba... Sí, lo reconozco, cómodo cómodo no era la verdad, no es apto para urbanitas e imposible sumarle al look campestre unos pies descalzos.

Pero el pequeño es otra historia, él va a su bola, afortunadamente el terreno no le permitía avanzar muy rápido. Para hacerle fotos a niños tan pequeños lo mejor es dejarlos hacer, investigar, jugar y sumarnos nosotros a su escena y no al revés. Si queremos una foto de familia papis+peque no podemos pretender que el niño vaya donde estén los padres y que se siente o se ponga donde le digan: probablemente no lo va a hacer, es normal que además llore. Tampoco debemos esperar que mire a la cámara, a veces ayuda disparar mil fotografías en un segundo, pero lo más seguro es que pare justo cuando estás a otra cosa. No pasa nada, así son, así les vamos a recordar. 



Cuando vas a hacer un reportaje de fotos una de las preguntas más repetidas es: ¿Y qué me pongo? Sería una lástima que en un paisaje tan bonito con una luz tan cálida como es la del atardecer estival en Sevilla no se cuidara ese aspecto. Aunque sean unas fotos sencillas, de un momento cualquiera, improvisadas en una tarde, no cuesta nada intentar sumarle un detalle más a este recuerdo. Solo se tardan un par de minutitos más delante del armario, te paras y piensas un poco en el conjunto (de la ropa y de la escena). Intento que no lleven dibujos demasiado llamativos (Elsa de Frozen es genial y guapísima, pero pa guapa mi niña y su cara, así que dejamos esa camiseta para otra ocasión mejor), que no haya demasiados estampados juntos, que no destaque mucho un color por encima de los demás... En esto de los colores yo además tengo varias manías: por ejemplo no me gusta mucho el rojo chillón para personas muy morenas (para hacer fotos digo, sé que les sienta genial) o el blanco para las que son más pálidas. 
Para una sesión fotográfica recomendaría en general algo con lo que te encuentres cómodo contigo mismo, aunque vayas disfrazado, que los disfraces 
o "la ropa inspirada en" también molan mucho para las fotos.


Además, no lo voy a negar, cuando se trata de fotografiar a niños viene muy bien el chantaje. Suena fatal pero es la verdad, y tampoco es nada grave ¿no? Unas chuches, su juguete favorito o uno nuevo que les llame la atención y con lo que se queden entretenidos un rato.  Teniendo en cuenta, en la medida de los posible, el contexto, al menos intentándolo... Volvemos de nuevo a lo mismo, no es igual de fotogénico un osito Teddy que una Monster High ¿Verdad? Pues eso... Siempre que se pueda (es mejor un Transformer de medio metro en un bucólico picnic con un niño feliz que un cochecito de madera tirado por una cuerda y un niño berreando). 




Y aunque el plan sea perfecto, lleves juguetes y caramelos, haya bichos por perseguir o tesoros por descubrir, la sesión fotográfica no puede durar mucho tiempo. No puede ni va a durar mucho tiempo, por mucho que quieras. Se lo pasaron genial, pero se cansaron rápido, del sitio y de las fotos. Así que la velocidad del fotógrafo tiene que ser igualmente rápida. ¿Qué estuvimos, una hora? Dio para más de 600 fotografías... De las que quedaron 100 claro jeje



Por último, pero muy muy importante: papá y, en este caso más complicado, también mamá. Muchas familias contratan a un fotógrafo para hacerle una sesión de fotos a los niños, por el motivo que sea, aunque sea sin motivo, pero ellos no van "preparados" para ponerse delante de la cámara y son reacios a hacerlo. ¿Por qué? Reconozco que a mí también me cuesta, que no suelo salir en las fotos, pero es porque me gusta mucho hacerlas. Y me da pena, me encantaría tener más (sí todavía más) fotos con mis niños y con mi marido. Con el tiempo me gusta mirarlas, ver como han (como hemos) crecido, cambiamos, vivimos, recordamos qué hacíamos antes de esa foto, dónde estábamos ese día, qué pasó después de aquella (no siempre me traen recuerdos bonitos también tengo que decirlo), pero es la mejor forma de recordar, sobre todo para los niños que tan pocas cosas retienen de sus primeros años de vida. 


(Papi también se puso tras la cámara para que pudiera salir yo con mis niños y para tener algunas
 con la familia al completo tiramos de disparador automático, no queda otra.)



Y hasta aquí esta extensísima entrada de hoy, sois unos campeones si habéis leído hasta el final. Simplemente quería compartir algunas fotografías, así aprovecho y actualizo el blog, y si os sirve mi experiencia en este tipo de reportajes pues mejor que mejor. 


Si te han entrado ganas de tener un bonito recuerdo con tu familia (¿¿Sumamos a los abuelos??) y no te apetece encargarte a ti de hacer las fotos, dejar la cámara en casa 
y disfrutar, ya sabes a quien puedes llamar ;)

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martes, 27 de junio de 2017

Curro ya está bautizado

¡Hola!
Tras varias actualizaciones en el blog bastante seguidas el ritmo ha bajado, 
pero seguimos por aquí ¡eh! intentando atrapar sonrisas. ¡Y hoy traemos muchas! 

El pasado sábado 17 de junio fue el bautizo de Curro. Antes le acompañé mientas su mamá le ponía guapísimo, con una gran ayudante además: su hermana que le adora. Después, en la parroquia de Villanueva del Ariscal (ya conocida en el blog de Sonríe Buttecup!) fue bautizado bajo la atenta mirada de toda su familia. Se portó genial y todos disfrutaron de un momento de encuentro, de risas y para recordar. Al fin y al cabo es lo que de verdad importa, lo que cuenta y queda, ratos como estos. ¡Espero que os guste este resumen fotográfico! 
















Y una vez más, muchísimas gracias a sus papás por contar conmigo.

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